Por Luis Federico Santana / Reflexiones Estoicas
La felicidad y la libertad humana comienzan con la clara comprensión de un principio: “algunas cosas están bajo nuestro control y otras no”
Con estas palabras comienza el filósofo estoico, Epicteto, su Manual de vida. Asegura este pensador que sólo quien haya aprendido a distinguir lo que controla y lo que no, alcanzará tranquilidad interior y eficacia exterior.
Bajo control están las opiniones, las aspiraciones, los deseos y las cosas que nos repelen. Estas áreas deben constituir nuestra preocupación, porque están directamente sujetas a nuestra influencia.
Hay asuntos fuera de control, como el tipo de cuerpo que tenemos, el haber nacido en la riqueza o la pobreza, la forma en que nos ven los demás y nuestra posición en la sociedad.
Las cosas externas no deben constituir nuestra preocupación, porque no tenemos control sobre ellas.
No hay que esforzarse en intentar controlar o cambiar lo que no podemos cambiar. Eso tiene como único resultado el tormento. Trabajemos sobre aquello que podemos controlar.
