En la era del teletrabajo y los estilos de vida acelerados, los periodos de sedentarismo se han vuelto frecuentes. Sin embargo, el regreso abrupto a la actividad física puede representar un riesgo cardiovascular silencioso. La Dra. Gosia Wamil, cardióloga de Mayo Clinic Healthcare en Londres, advierte que la readaptación del organismo debe ser gradual.
‘El entusiasmo por retomar proyectos físicos debe equilibrarse con escucha corporal’, señala la especialista. Según estudios citados por Wamil, la constancia en actividades moderadas ofrece mayores beneficios cardíacos que esfuerzos intensos pero esporádicos. La experta prescribe un protocolo de cinco puntos: 1) Progresividad: comenzar con caminatas suaves incrementando intensidad en semanas.
2) Ritual térmico: 5-10 minutos de calentamiento y enfriamiento previenen estrés cardiovascular. 3) Monitoreo: atender señales como disnea o palpitaciones requiere suspensión inmediata. 4) Hidratación estratégica: fundamental para regular presión arterial durante el esfuerzo. 5) Evaluación médica: indispensable para personas con comorbilidades.
‘La actividad física es medicina preventiva, pero requiere dosificación precisa’, concluye Wamil, destacando que estos principios aplican desde jardinería hasta deportes competitivos.
Artículo original publicado en Diario Libre por
