Las elecciones presidenciales hondureñas de este domingo transcurrieron bajo una presión sin precedentes desde Washington, donde Donald Trump amenazó abiertamente con recortar la ayuda económica al país si no resultaba electo su candidato favorito, el derechista Nasry Asfura.
El Consejo Nacional Electoral extendió una hora el cierre de urnas ante la masiva afluencia, en unos comicios que enfrentaban a tres figuras polarizantes: Asfura (Partido Nacional), Xiomara Moncada (Libre) y Salvador Nasralla (Partido Liberal).
La sombra de Trump se cernió sobre el proceso cuando, en un inusual movimiento, el exmandatario estadounidense no solo respaldó explícitamente a Asfura -a quien llamó ‘único amigo de la libertad’- sino que anunció el indulto al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico.
Este gesto, interpretado como injerencia electoral por la oposición, añadió tensión a una jornada donde los observadores de la OEA destacaron el ambiente democrático pese a las denuncias cruzadas.
El resultado definirá si Honduras consolida su giro a la izquierda iniciado con Castro o retorna al modelo conservador, en un contexto regional marcado por los ejemplos de Venezuela y el reciente triunfo de Milei en Argentina.
Artículo por Redacción Dialektosdigital por EFE
