La acelerada evolución tecnológica plantea nuevos desafíos legales que las sociedades deben abordar con urgencia. El trágico caso de Asahi Okazaki en Japón -asesinada tras ser acosada mediante un rastreador Bluetooth- ilustra los riesgos del uso malicioso de dispositivos originalmente diseñados para fines prácticos.
Este incidente ha impulsado al gobierno japonés a reevaluar la normativa sobre equipos de vigilancia digital y reconocimiento facial. A nivel global, la Unión Europea ha implementado una ley de inteligencia artificial que clasifica sistemas según su riesgo potencial, mientras Estados Unidos debate regulaciones sobre algoritmos y recopilación masiva de datos.
En América Latina, el reto es mayor: sin capacidad para influir en los modelos de negocio de las tecnológicas, se requiere legislación inteligente que proteja derechos fundamentales sin obstaculizar el progreso. Casos locales como el de vehículos eléctricos sin regulación en zonas patrimoniales demuestran la necesidad de anticipar normas para drones, aplicaciones de rastreo y otras innovaciones.
Expertos sugieren empezar por controles en importación y registro de propietarios, estableciendo claras responsabilidades penales para usos indebidos.
Redacción Dialektosdigital
