La industria aérea venezolana enfrenta uno de sus mayores desafíos en años tras el aviso de precaución emitido por la Administración Federal de Aviación (FAA) estadounidense el pasado 21 de noviembre. Doce aerolíneas internacionales suspendieron sus operaciones, generando un vacío que las compañías locales intentan cubrir con un incremento del 75% en vuelos a Bogotá y la apertura de nuevas rutas.
Laser Airlines lidera esta estrategia, aumentando de cuatro a siete sus frecuencias semanales a la capital colombiana desde diciembre, mientras Turpial Airlines inaugura conexiones con Medellín. Las cifras revelan un fenómeno significativo: los vuelos semanales al estado fronterizo de Táchira han crecido de 35 a 39, evidenciando una migración del tráfico aéreo hacia zonas limítrofes.
Vicky Herrera, presidenta de Avavit, explica que esta situación ha forzado a las agencias a desarrollar alternativas logísticas innovadoras, incluyendo combinaciones terrestres-aéreas a través de ciudades fronterizas como Cúcuta y Riohacha.
El análisis sugiere que esta crisis podría reconfigurar permanentemente el mapa de conectividad aérea en la región, con aerolíneas venezolanas ganando participación en rutas antes dominadas por operadores internacionales.
Redacción Dialektosdigital
