La intuición, lejos de ser un fenómeno místico, es un complejo mecanismo neurobiológico que opera como sistema de alerta temprana. Según la Dra. Ana Asensio, psicóloga y neurocientífica, se trata de una respuesta cerebral ultrarrápida que procesa información mediante circuitos inconscientes antes que el razonamiento lógico intervenga.
Esta facultad, presente desde el nacimiento pero frecuentemente subutilizada, integra tres componentes clave: la amígdala (detector de peligros), el hipocampo (archivo de memoria) y la red neuronal por defecto (conexión cuerpo-mente). Estudios como el Iowa Gambling Task (1997) confirman que el sistema somático reconoce patrones y señales antes que la conciencia.
Asensio enfatiza que reactivar esta brújula innata -mediante atención plena y reconexión corporal- puede transformar decisiones, relaciones y trayectorias vitales. Investigaciones recientes añaden que el campo electromagnético cardíaco anticipa cambios ambientales, revelando la profunda interconexión entre fisiología e intuición.
El reto actual: aprender a interpretar este lenguaje no verbal que combina experiencia acumulada, inteligencia emocional y percepción sutil.
Redacción Dialektosdigital
