La obesidad abdominal trasciende lo estético: constituye un riesgo sanitario de primer orden. Un riguroso estudio longitudinal publicado en JAMA Network Open, liderado por el Dr. Shayan Aryannezhad, ha cuantificado por primera vez cómo la combinación de hábitos saludables impacta en la grasa visceral.
La investigación, que empleó tecnología DEXA para mediciones precisas, revela datos contundentes: quienes integraron mejora dietética con actividad física lograron reducir hasta 150 gramos de grasa visceral (equivalente al 16% del promedio poblacional) y casi 2 kilos de grasa total. Expertos consultados, como los cirujanos bariátricos Dr. Seth Kipnis y Dr.
Mir Ali, subrayan que este enfoque dual neutraliza el efecto compensatorio (comer más al ejercitarse o moverse menos al mejorar la dieta). El estudio demuestra especial eficacia en población sedentaria, desmontando el mito de que es tarde para cambiar.
La conclusión es inequívoca: solo la sinergia entre nutrición y movimiento ataca eficazmente esta grasa profunda, vinculada a diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer.
Redacción Dialektosdigital
