La reciente Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos redefine el tablero geopolítico global, con implicaciones directas para República Dominicana. Como señalaba el legendario congresista Tip O’Neill, todas las políticas, por globales que sean, terminan manifestándose en realidades locales.
El desafío dominicano radica en transformar estos cambios estratégicos en beneficios tangibles para su economía y seguridad. El alineamiento pragmático con Washington no obedece a sumisión, sino a una lectura astuta del contexto internacional. Como precisó la embajadora Leah Campos, los intereses de ‘America First’ y ‘RD First’ pueden converger cuando se gestionan con visión estratégica.
Migración, comercio y cooperación en seguridad marcan la agenda bilateral, requiriendo instituciones capaces de negociar ventajas concretas. En un mundo cada vez más multipolar, la diplomacia dominicana debe equilibrar relaciones sin perder de vista sus prioridades nacionales. El verdadero éxito se medirá por cómo estas dinámicas globales mejoran la vida cotidiana de los ciudadanos.
Redacción Dialektosdigital
