El reciente arresto de Santiago Hazim, exdirector ejecutivo del Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), junto a varios exfuncionarios y empresarios vinculados a presuntas irregularidades contractuales, constituye un punto de inflexión en la política anticorrupción de República Dominicana.
Lo singular del caso radica en la cercanía que mantenía Hazim con el presidente Luis Abinader, siendo este el primer allegado presidencial en ser sometido a la justicia durante el actual mandato. El proceso, iniciado con un exhaustivo informe del Poder Ejecutivo, ha sido llevado con pulcritud por el Ministerio Público, dirigido por la procuradora Yeni Berenice Reynoso.
Este caso demuestra tres aspectos fundamentales: la independencia institucional de los organismos fiscalizadores, la ausencia de impunidad por vinculaciones políticas, y el compromiso del gobierno con la transparencia. Expertos jurídicos coinciden en que el rigor aplicado establece un precedente histórico, enviando un mensaje contundente a la clase política y empresarial.
La investigación, liderada por la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (PEPCA), evidencia meticulosidad en el manejo de pruebas. Si bien el camino contra la corrupción sigue siendo largo, este hecho marca un antes y después en el combate a la impunidad en el país caribeño.
Redacción Dialektosdigital
