Moca fue testigo de una ceremonia cargada de simbolismo histórico y cultural. El Templo de la Fama de Espaillat, en un acto presidido por el jurista Servio Tulio Castaños Guzmán, inmortalizó a figuras cuyas contribuciones han marcado la identidad de la provincia.
Entre los homenajeados destacan el trompetista Domingo Rojas, cuya música resonó en el Teatro Don Bosco, y el patriota Ramon Leocadio Báez, símbolo de resistencia durante la ocupación estadounidense de 1916. La ciencia estuvo representada por el arquitecto Octavio Pérez Garrido, víctima del trujillismo y creador de emblemáticas obras como el Monumento Macho en Santo Domingo.
El deporte tuvo su protagonista con Lucas Villavizar, capitán de la selección nacional de voleibol, mientras que el desarrollo agropecuario reconoció a Juan Antonio Rodríguez, pionero cooperativista. El ámbito educativo galardonó al jurista y exrector de la UASD Antonio Rosario.
El ministro de Cultura Roberto Salcedo y autoridades locales respaldaron este ejercicio de memoria colectiva que, según analistas, podría replicarse nacionalmente como antídoto contra la desvalorización social. Cada historia exaltada revela cómo los aportes individuales, desde distintos ámbitos, tejen el patrimonio cultural dominicano.
Redacción Dialektosdigital
