La polémica sobre los reductores de velocidad instalados en el Malecón resurge en el debate público. Estas estructuras, diseñadas para controlar la velocidad vehicular en zonas de alta concurrencia, dividen opiniones entre especialistas en movilidad urbana y conductores habituales de la vía.
Defensores argumentan que previenen accidentes en un área con frecuente presencia de peatones, especialmente durante eventos culturales y fines de semana. Críticos sostienen que generan congestionamiento innecesario y daños vehiculares, proponiendo alternativas como mayor señalización o controles electrónicos de velocidad.
Expertos en urbanismo señalan que la solución podría estar en un estudio técnico que evalúe puntos críticos y flujos vehiculares. Mientras tanto, la encuesta ciudadana refleja una división casi equitativa entre partidarios y detractores de estas medidas de calmado de tráfico.
Redacción Dialektosdigital
