El reciente debate sobre la medición de la inversión extranjera directa (IED) en República Dominicana ha evidenciado un problema mayor que la mera metodología: la opacidad en el desglose de sus componentes.
Mientras algunas voces se enfocan en defender el uso del manual del FMI -aspecto que ningún economista serio cuestiona-, el núcleo del asunto permanece sin respuesta: ¿qué porcentaje de los US$2,921 millones reportados como IED en 2024 corresponde realmente a capital fresco y cuánto a reinversión de utilidades?
Datos oficiales revelan que más del 37% proviene de ganancias reinvertidas -un mecanismo contable legítimo, pero que no implica entrada de divisas ni necesariamente expansión productiva. El Banco Central, pese a publicar seis páginas de explicaciones en medios, no ha clarificado esta distinción fundamental.
Expertos advierten que presentar ambos conceptos como equivalentes distorsiona el análisis económico: mientras el capital nuevo dinamiza sectores, la reinversión solo refleja recursos que ya estaban en el país. La transparencia exige seguir el ejemplo de Chile o Colombia, donde se publican desgloses detallados.
En un contexto de récords estadísticos pero crecimiento moderado, la ciudadanía merece conocer el impacto real de estas cifras.
Redacción Dialektosdigital
