El reciente Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana ha dejado al descubierto las contradicciones de la política cultural cubana. En un giro paradójico, las autoridades permitieron la exhibición de ‘En la caliente. Historias de un guerrero del reguetón’, documental que denuncia la censura gubernamental a este género musical en los años 90, mientras vetaban ‘Para vivir.
El implacable tiempo de Pablo Milanés’, retrato íntimo del emblemático trovador. Fabien Pisani, director de ambos filmes, confesó a EFE su sorpresa: esperaba problemas con el documental sobre reguetón, no con el que homenajea a una figura consagrada como Milanés, fallecido en 2022.
La decisión revela el persistente recelo del establishment hacia el cofundador de la Nueva Trova, cuyas críticas al sistema en sus últimos años siguen resonando. ‘En la caliente’, ganador del Premio Gabo 2025, documenta cómo el reguetón emergió clandestinamente durante el Periodo Especial, perseguido por ser considerado ‘vulgar’.
Curiosamente, el póster de ‘Para vivir’ -creado por el artista cubanoamericano Edel Rodríguez- ganó el Coral, pero el premio no fue entregado públicamente. Este episodio ejemplifica las tensiones entre arte y poder en Cuba, donde ciertas críticas culturales son toleradas mientras otras siguen siendo tabú.
Redacción Dialektosdigital
