El cometa interestelar 3I/ATLAS está experimentando una transformación espectacular mientras se aproxima a nuestro sistema solar. Observaciones recientes del telescopio Gemini Norte, operado por la Fundación Nacional de Ciencias (NSF), revelan que el objeto ha cambiado su tonalidad rojiza original por un intenso color verde.
Este fenómeno, lejos de ser señal de actividad extraterrestre, responde a procesos químicos fundamentales en el espacio. Según NOIRLab de la NSF, el responsable es el carbono diatómico (C2), molécula que al exponerse a la luz solar emite este característico resplandor esmeralda.
La transición cromática indica que el núcleo del cometa se está activando térmicamente, liberando compuestos químicos que revelan información valiosa sobre su composición. Este visitante interestelar, detectado en junio y que viaja a 210. 000 km/h, es particularmente significativo por ser el tercero de su tipo identificado, tras ‘Oumuamua y Borisov.
Su trayectoria hiperbólica confirma que se trata de un encuentro único: tras su paso cercano el 19 de diciembre (a 270 millones de km de la Tierra), abandonará definitivamente nuestro sistema. La comunidad científica destaca su valor como posible registro químico de otros sistemas estelares, aunque descarta teorías especulativas sobre su naturaleza.
El comportamiento posterior del cometa, especialmente al alejarse del Sol, sigue siendo objeto de estudio para comprender mejor estos mensajeros interestelares.
Redacción Dialektosdigital
