A pocos días de la Navidad, un equipo periodístico documentó cómo los barrios de Santo Domingo equilibran tradición y realidad económica en sus festejos. En Villa Juana, residentes como Lourdes y Alberto reconocen una menor circulación monetaria respecto a años anteriores, pero mantienen ritos como la decoración comunitaria y cenas vecinales.
‘Aportamos según nuestras posibilidades’, explica Alberto sobre este sistema colaborativo. El sector comercial también siente el impacto: colmaderos como Ángel Abreu denuncian que las restricciones horarias afectan sus ingresos en temporada alta. Contrario a esto, Guachupita exhibe un ambiente festivo con su tradicional aguinaldo barrial, organizado por cuarto año consecutivo.
Amparo Martínez y Raymond Méndez detallan la programación que incluye actividades infantiles y una caminata nocturna, demostrando cómo persisten las tradiciones que fortalecen el tejido social. Este contraste revela una Navidad dominicana que resiste a las limitaciones mediante la solidaridad vecinal.
Redacción Dialektosdigital
