La Operación Cobra ha desnudado las vulnerabilidades del Sistema de Salud Dominicano (Senasa) con la detención preventiva de su exdirector Santiago Hazim y otros implicados. El caso, declarado complejo por la justicia, incluye confesiones de sobornos que conectan con funcionarios públicos, según constables presentados en audiencia.
Este escenario trasciende lo jurídico: representa un terremoto institucional que sacude los cimientos de la confianza ciudadana. El presidente Abinader ha respondido con medidas concretas, incluyendo la recuperación de activos y la continuidad de las investigaciones. Sin embargo, en un contexto donde el 48.
1% de la población no simpatiza con ningún partido (ACD Media, octubre 2025), el riesgo de erosión permanente es real. La solución requiere un doble enfoque: justicia ejemplarizante y mejoras tangibles en la prestación de servicios. Autorizaciones ágiles, farmacias eficientes y trámites digitalizados deben convertirse en la nueva normalidad.
En política sanitaria, como demuestra este caso, la credibilidad se construye con hechos, no con declaraciones. La ventana de oportunidad para el gobierno es limitada: o transforma Senasa en un modelo de transparencia, o enfrentará una migración silenciosa del sistema contributivo.
Redacción Dialektosdigital
