El caso Senasa se inscribe en un preocupante patrón recurrente en los procesos judiciales por corrupción en República Dominicana.
Como periodistas con amplia experiencia en el seguimiento de estos casos, observamos una estructura casi ritual: comienza con rumores persistentes que las autoridades niegan sistemáticamente, seguido de las emblemáticas comparecencias de los implicados, primero impecablemente vestidos y luego con chalecos antibalas.
La fase de acuerdos y delaciones suele generar expectativas que rara vez se cumplen, culminando en condenas menores y una recuperación simbólica de recursos. Este modus operandi judicial, que ya se ha repetido en múltiples casos, explica en parte el creciente escepticismo ciudadano hacia las instituciones.
Más allá del caso particular, el verdadero desafío está en romper este círculo vicioso que mina la confianza en el sistema.
Redacción Dialektosdigital
