la mañana empieza, a las 5:30 de la madrugada, los agentes de tránsito ya están desplegados en las calles. Es el inicio del primer turno de una jornada laboral que se extiende hasta las 2:00 de la tarde y que se repite todos los días, sin importar el sol o la lluvia. Su labor no se detiene.
Su día transcurre en medio del ruido habitual de los vehículos, las bocinas, las guaguas y transeúntes que van y vienen. De pie durante largas horas, con el uniforme verde y el silbato colgando del cuello, los agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) trabajan para agilizar la circulación vehicular y mantener el orden en las calles.
Pero no todo es organizar el tránsito. En ese mismo escenario también surgen los roces con los ciudadanos. Conductores que pasan el semáforo en rojo, motoristas que circulan sin casco y a toda velocidad, choferes del transporte público que se detienen donde no deben, ciudadanos que quieren cruzar antes de tiempo.
Redacción Dialektosdigital
