El Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) de República Dominicana exhibía un perfil envidiable: múltiples certificaciones ISO, premios a la calidad y reconocimientos internacionales. Sin embargo, la Operación Cobra del Ministerio Público ha desvelado una realidad discordante.
Las normas ISO 9001 (calidad), 37001 (antisoborno) y 37301 (cumplimiento), junto con la certificación NORTIC en gobierno digital, no impidieron la presunta red de corrupción ahora bajo investigación.
Este caso emblemático expone tres fallas críticas: 1) La concentración de poder sin contrapesos efectivos, donde los sistemas de control dependen de la misma cúpula investigada; 2) La coexistencia de estructuras paralelas que operan al margen de los procedimientos certificados; 3) Una cultura organizacional que normaliza la obediencia jerárquica sobre la transparencia.
Expertos consultados coinciden: las certificaciones son herramientas valiosas, pero no sustituyen la independencia de los órganos fiscalizadores ni una auténtica cultura de integridad. El escándalo trasciende lo institucional, afectando directamente el derecho a la salud de poblaciones vulnerables, con denuncias de desvío de recursos para vacunas y servicios esenciales.
El caso SeNaSa plantea una reflexión urgente para toda la región: cómo construir sistemas de gestión donde las normas no sean fachada, sino fundamento real de ética pública.
Redacción Dialektosdigital
