La limitada cosecha de premios MVP de Ted Williams (solo dos en 1946 y 1949) contrasta con su extraordinario legado estadístico. Un análisis detallado revela que factores más allá del desempeño en el diamante influyeron en estas votaciones.
La rivalidad con Joe DiMaggio, la preferencia mediática por los Yankees de Nueva York y la compleja relación de Williams con la prensa crearon un cóctel que afectó los resultados. En 1941, cuando Williams bateó . 406, perdió el MVP ante DiMaggio, quien tuvo una racha de 56 juegos consecutivos con hits. En 1947, nuevamente fue superado por DiMaggio pese a mejores números ofensivos.
Los registros muestran que algunos votantes ubicaron a Williams inexplicablemente bajo en sus papeletas, como en 1957 cuando dos escritores (ninguno de Boston) lo colocaron en los puestos 9 y 10. Contrario al mito, la prensa de Boston generalmente apoyó a Williams, admirando su perfeccionismo aunque criticando su temperamento.
El caso Williams ilustra cómo en el béisbol, como en otros deportes, los logros individuales a veces se miden con criterios que trascienden lo estrictamente deportivo.
Redacción Dialektosdigital
