Las luces, los villancicos y las mesas abundantes definen el paisaje navideño, pero para muchos, estas fechas llevan el peso silencioso de la ausencia. Según la psicóloga clínica Soraya Lara Caba, el contraste entre la alegría colectiva y el duelo personal puede generar una crisis emocional aguda.
‘La intensidad del dolor varía según el vínculo emocional y las circunstancias de la pérdida’, explica la especialista en terapia familiar. Datos de la Asociación Americana de Psicología indican que un 35% de personas en duelo reportan mayor dificultad emocional durante festividades. Entre los factores que complejizan el proceso destacan dependencias emocionales no resueltas o muertes traumáticas.
La experta recomienda cuatro estrategias clave: 1) Incorporar rituales simbólicos (velas, fotos), 2) Permitirse modificar tradiciones, 3) Expresar emociones con redes de apoyo y 4) Crear nuevos significados que integren la ausencia. Un aspecto crítico es el manejo de la culpa postpérdida, frecuente cuando existen creencias distorsionadas sobre la muerte.
‘El trabajo terapéutico debe enfocarse en rescatar el legado emocional positivo’, señala Caba. Con el tiempo, el duelo puede transformarse en resiliencia cuando se procesa adecuadamente, aunque el primer año suele ser el más desafiante. Instituciones como la Clínica Mayo recomiendan planificar con anticipación estas fechas y establecer límites emocionales saludables.
Redacción Dialektosdigital
