La República Dominicana enfrenta una paradoja institucional preocupante: mientras las autoridades emiten disposiciones formales, la realidad en calles y tribunales revela un sistemático incumplimiento de las normas. El reciente caso del calendario escolar -donde centros educativos ignoraron la fecha oficial de cierre- ejemplifica esta erosión de la autoridad.
Expertos consultados coinciden: se trata de un síntoma estructural, no de incidentes aislados. En el ámbito judicial, el patrón se repite con operativos mediáticos que culminan en negociaciones opacas. Casos emblemáticos como los de SENASA muestran una justicia transaccional donde la devolución parcial de fondos sustituye a sanciones ejemplarizantes.
El análisis comparativo de discursos políticos revela otra dimensión del problema: promesas recurrentes sin ejecución tangible durante décadas. Esta crisis multicausal exige más que diagnósticos: requiere mecanismos efectivos de rendición de cuentas y participación ciudadana informada para romper el círculo vicioso.
Redacción Dialektosdigital
