El solsticio de invierno del 21 de diciembre marcó un hito astronómico en República Dominicana, registrando el día más corto y la noche más larga del año 2025.
Según el experto meteorológico Jean Suriel, este fenómeno natural, resultado de la máxima inclinación del eje terrestre, sumió al país en aproximadamente 13 horas de oscuridad mientras regiones del hemisferio sur disfrutaban de mayor luz solar.
El evento no solo establece el comienzo oficial del invierno -que se extenderá hasta el 20 de marzo de 2026-, sino que también representa un punto de inflexión climático: a partir de esta fecha, los días comenzarán a alargarse progresivamente en el hemisferio norte.
Contrastando con la situación dominicana, zonas del círculo polar ártico enfrentan la llamada ‘noche polar’, con oscuridad permanente desde noviembre hasta enero. Más allá de su importancia científica, el solsticio carga con un profundo significado cultural. Civilizaciones antiguas lo celebraban como símbolo de renovación y esperanza, tradiciones que persisten en diversas formas hoy día.
Psicólogos advierten sobre su impacto en los ritmos circadianos humanos, aunque también destacan su valor como momento para la introspección y conexión con tradiciones invernales.
Redacción Dialektosdigital
