La agenda bilateral entre Estados Unidos y República Dominicana ha adquirido un dinamismo inusual en los últimos meses, marcado por visitas sucesivas de altos funcionarios estadounidenses. Este despliegue diplomático refleja la importancia estratégica que Washington otorga a su aliado caribeño, con quien mantiene 141 años de relaciones ininterrumpidas.
Tres ejes dominan la cooperación actual: la lucha contra el narcotráfico, la explotación de tierras raras y la gestión migratoria. El 26 de noviembre, el secretario de Defensa Pete Hegseth selló un acuerdo que permite operaciones logísticas estadounidenses en bases aéreas dominicanas para combatir el narcoterrorismo.
Previamente, en abril, ambos países intensificaron su colaboración contra las drogas sintéticas mediante entrenamientos conjuntos DEA-DNCD.
La visita del secretario de Estado Marco Rubio en febrero añadió capítulos cruciales: además de seguridad fronteriza y estabilidad haitiana, destacó el interés de EEUU en los yacimientos de tierras raras dominicanos, minerales esenciales para la transición tecnológica global.
Esta cooperación multidimensional consolida a República Dominicana como socio privilegiado en la geopolítica regional de EEUU.
Artículo original publicado en Listín Diario por
