Una crisis humanitaria se desarrolla en la árida frontera entre Chile y Perú, donde cientos de migrantes venezolanos indocumentados enfrentan condiciones extremas tras el cierre del paso fronterizo. Atrapados en un limbo jurídico, estos migrantes huyen del clima político chileno mientras Perú refuerza su frontera con militares.
Testimonios recogidos por la AFP revelan condiciones inhumanas: falta de alimentos, exposición al sol del desierto y ausencia de saneamiento básico. La situación se agrava por el contexto electoral chileno, donde el candidato ultraderechista José Antonio Kast, favorito en las encuestas, ha prometido expulsar a los 330,000 migrantes irregulares si gana el balotaje del 14 de diciembre.
Según datos oficiales, la población migrante irregular en Chile pasó de 10,000 en 2018 a 330,000 en 2024, siendo mayoría venezolanos. Autoridades regionales expresan preocupación por la presencia de niños y riesgos sanitarios. Expertos señalan que esta crisis refleja la falta de políticas migratorias coordinadas en la región y el impacto de la retórica antiinmigrante en contextos electorales.
Artículo original publicado en Listín Diario por
