El gobierno dominicano ha concedido acceso limitado a instalaciones estratégicas -incluyendo el aeropuerto de Las Américas y la base aérea de San Isidro- para apoyar la Operación Lanza del Sur, iniciativa militar estadounidense contra el narcotráfico en el Caribe.
Este acuerdo, confirmado tras la visita del secretario adjunto de Defensa Pete Hegseth, se enmarca en documentos de inteligencia que evidencian el uso de territorio dominicano como puente para el narcotráfico con complicidad de sectores venezolanos.
Analistas señalan que, más allá del combate al crimen organizado, la presencia militar norteamericana responde a objetivos geopolíticos en Venezuela, donde persisten tensiones por un posible cambio de régimen. República Dominicana, principal aliado comercial de EE. UU.
en la región, equilibra su cooperación en seguridad con una postura cautelosa ante escenarios de intervención, descartándose por ahora operaciones terrestres masivas. La medida ha generado debate sobre el rol del país en el complejo tablero regional, donde factores como la relación histórica dominico-venezolana y los intereses estratégicos estadounidenses crean un delicado equilibrio diplomático.
Artículo por Redacción Dialektosdigital
