El discurso pronunciado por Leah Campos, embajadora de EE. UU. en República Dominicana, el 2 de diciembre de 2025 ante la Cámara Americana de Comercio, establece un nuevo paradigma en las relaciones bilaterales. Con un lenguaje preciso y diplomáticamente matizado, Campos reconoció la soberanía dominicana en materia migratoria, rectificando tensiones generadas durante administraciones anteriores.
Este gesto adquiere especial relevancia al reivindicar la postura del Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, quien defendió durante años el derecho del país a establecer sus propias políticas fronterizas. Testigos directos revelan que el purpurado enfrentó fuertes presiones internacionales por su firme posición, incluyendo el extraño caso de la desaparición temporal de su pasaporte en 2012.
El cardenal demostró igual firmeza al denunciar ante el papa Francisco en 2013 al entonces nuncio apostólico Józef Wesolowski por presuntos abusos a menores, convirtiéndose en el primer caso de un alto prelado juzgado penalmente en el Vaticano por estos cargos.
Documentación obtenida por este medio confirma que López Rodríguez presentó la denuncia dos meses antes de que el caso se hiciera público, actuando con extraordinaria responsabilidad institucional. Estas revelaciones contrastan con las campañas de desprestigio que simultáneamente enfrentaba en su país.
Analistas consultados coinciden en que el discurso de Campos no solo marca un punto de inflexión diplomático, sino que constituye un acto de justicia histórica para una figura eclesiástica que supo anteponer la ética a conveniencias políticas.
Redacción Dialektosdigital
