La precampaña anticipada de Fuerza del Pueblo y el Partido de la Liberación Dominicana evidencia más que un desfase calendario: revela una obstinación por revivir un pasado cuyos protagonistas acumulan causas judiciales pendientes.
Como en las empresas familiares que contratan consultores para transiciones generacionales, los partidos dominicanos necesitan asesoría para entender que el relevo no es opcional. El PLD, en cualquiera de sus siglas, repite el error del Partido Demócrata estadounidense: aferrarse a liderazgos caducos en lugar de cultivar nuevas generaciones.
Mientras, el PRM enfrenta el desafío inverso: gestionar una cantera de jóvenes talentos que podrían renovar la política, si el sistema interno lo permite. La experiencia es valiosa, pero en la retaguardia asesora, no en primera línea. La democracia dominicana paga el precio de esta resistencia al cambio con desencanto ciudadano y falta de competitividad internacional.
Redacción Dialektosdigital
