En una decisión que marca un punto de inflexión en las políticas de salud pública, el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) de Estados Unidos determinó eliminar la recomendación de vacunar sistemáticamente contra la hepatitis B a los recién nacidos.
La medida, impulsada por la actual administración y respaldada por ocho de los once miembros del comité, revierte una práctica preventiva con más de treinta años de vigencia. Según la nueva directiva, solo se administrará la primera dosis en recién nacidos cuyas madres sean portadoras confirmadas del virus. Para otros casos, la vacunación quedará sujeta a consulta médica individual.
Esta modificación ha desatado un encendido debate en la comunidad médica, donde destacadas voces como la Academia Americana de Pediatría advierten sobre el potencial aumento de contagios. El doctor Cody Meissner, uno de los tres votos disidentes, alertó durante la sesión que ‘modificar esta recomendación constituye un riesgo sanitario evitable’.
Datos epidemiológicos muestran que la vacunación universal neonatal redujo drásticamente los casos de hepatitis B en jóvenes estadounidenses. La reorganización del ACIP bajo la dirección de Kennedy, conocido por sus posturas escépticas hacia las vacunas, ha sido cuestionada por incluir miembros con limitada experiencia en inmunología.
La medida se produce en un contexto de creciente polarización sobre políticas sanitarias preventivas en EE. UU.
Redacción Dialektosdigital
