El ejército estadounidense realizó este fin de semana ejercicios anfibios en Ponce, Puerto Rico, como parte del mayor despliegue militar en el Caribe desde los años 90. Corresponsales de Reuters documentaron el desembarco nocturno de tropas y equipamiento bélico, que posteriormente fueron reubicados en el Campamento Santiago para entrenamientos avanzados.
Este operativo, planificado desde agosto, incluye el portaaviones USS Gerald R. Ford, seis destructores, aeronaves de vigilancia P-8A Poseidon y bombarderos estratégicos B-52H, conformando un contingente de más de 7,000 efectivos. El Pentágono afirma que las maniobras buscan combatir redes narcotraficantes, aunque analistas las vinculan a la creciente presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro.
Dos bombarderos B-52H sobrevolaron Curazao, cerca de aguas venezolanas, en lo que expertos califican como señal de disuasión. Paralelamente, el Departamento de Estado mantiene activa una recompensa de $50 millones por información que lleve a la captura de Maduro, acusado de narcotráfico por fiscales federales.
Documentos oficiales revelan que el Pentágono tiene planes de contingencia para escenarios de cambio político en Venezuela, aunque insisten en que el actual despliegue responde a operaciones antidrogas bajo el marco de seguridad nacional.
Redacción Dialektosdigital
