La crisis aérea en Venezuela ha transformado los patrones de movilidad internacional. Ante la suspensión masiva de vuelos por parte de 12 aerolíneas extranjeras -tras advertencias de seguridad de EE. UU. -, los viajeros venezolanos han desarrollado ingeniosas rutas alternativas. El corredor Táchira-Cúcuta se ha convertido en el eje principal de esta nueva logística migratoria.
Casos como el de José Castro ilustran este fenómeno: partiendo desde Nueva Esparta, realizó tres conexiones (Caracas, San Antonio del Táchira) antes de cruzar a pie hacia Cúcuta para tomar su vuelo a Madrid. Este periplo, adquirido por 900 euros, refleja las complejidades que enfrentan los viajeros.
Las aerolíneas locales han incrementado frecuencias a zonas fronterizas, mientras taxistas como Orlando Méndez reportan un auge en traslados terrestres. La saturación en el Puente Simón Bolívar -frecuentemente bloqueado por protestas- ha derivado tráfico hacia pasos alternos como ‘Tienditas’.
Familias como la de José y Paola gastan hasta 540 dólares en estos trayectos multidestino, evidenciando el costo humano y económico de esta crisis de conectividad.
Redacción Dialektosdigital
