El sistema de salud dominicano enfrenta una paradoja preocupante: las medidas implementadas para prevenir fraudes han convertido la adquisición de medicamentos en un proceso kafkiano para los pacientes. Lo que antes era un trámite ágil -la aprobación de un medicamento con seguro- ahora requiere interminables verificaciones que pueden consumir horas enteras.
Testimonios recogidos en diversas farmacias del país coinciden: el proceso se ha vuelto exasperantemente lento. Desde la presentación repetitiva de documentos ya conocidos por las ARS hasta verificaciones cruzadas que duplican tiempos, el sistema muestra evidentes fallas estructurales.
Este colapso operativo tiene su origen en el escándalo de Senasa, donde un fraude millonario obligó a implementar controles extremos. Sin embargo, como ocurre frecuentemente en estos casos, el remedio resulta peor que la enfermedad: los pacientes terminan pagando con su tiempo y salud los excesos cometidos por otros.
Expertos consultados señalan la urgencia de que la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales revise estos protocolos, buscando un equilibrio entre control y eficiencia. Mientras tanto, miles de dominicanos continúan sufriendo las consecuencias de un sistema que, en su intento por corregir fallas, ha generado nuevos problemas.
Redacción Dialektosdigital
