Las estadísticas del Observatorio del Sistema Nacional del Registro Civil revelan una tendencia preocupante: el 59% de los matrimonios celebrados culminan en divorcio. Este fenómeno, que ha superado el 50% desde 2021, refleja una transformación profunda en la institución matrimonial. Expertos consultados identifican múltiples factores detrás de esta realidad.
Por un lado, cambios culturales importados de sociedades donde la soltería gana terreno como estilo de vida. Por otro, la inmadurez de los contrayentes y la falta de preparación para el compromiso conyugal. Los datos oficiales muestran 922,370 uniones legales frente a 424,390 divorcios en las últimas dos décadas.
Los motivos de separación van más allá del ‘mutuo consentimiento’ o ‘incompatibilidad de caracteres’. Expertos señalan que tras estos eufemismos se esconden casos de violencia doméstica, infidelidad persistente y abuso de sustancias. Destacan especialmente situaciones de violencia de género, donde mujeres se ven forzadas a cohabitar con parejas maltratadoras.
El sociólogo Cándido Mercedes apunta a cambios estructurales: ‘El trabajo femenino fuera del hogar y la mayor conciencia de derechos han alterado la dinámica tradicional’. A esto se suman presiones económicas que exacerban conflictos y una redefinición de los roles de género en la sociedad contemporánea.
Las consecuencias de esta tendencia impactan especialmente en los hijos de estos matrimonios disueltos y en la estructura familiar tradicional.
Redacción Dialektosdigital
