La transición al nuevo año va más allá de las doce campanadas: es un complejo entramado social donde conviven rituales ancestrales con nuevos códigos digitales. Según especialistas en protocolo consultados, incluyendo referentes de Protocolo. org, no existe un límite rígido para extender buenos deseos, aunque la primera semana de enero marca el período óptimo.
Sin embargo, en culturas como la dominicana, donde las festividades se prolongan hasta el Día de Reyes, el margen se amplía naturalmente. Este contraste cultural con tradiciones europeas, más restrictivas, evidencia cómo el protocolo se adapta a contextos sociales. La revolución digital ha introducido nuevos desafíos.
La netiqueta —etiqueta digital— exige ahora equilibrar espontaneidad y discreción: evitar cadenas masivas en WhatsApp, moderar etiquetas en redes sociales y seleccionar con criterio imágenes festivas son normas básicas. Expertos en comunicación digital advierten que la sobreexposición puede diluir la autenticidad del gesto.
En el ámbito laboral, el timing adquiere especial relevancia: felicitar a superiores requiere encontrar el equilibrio entre cordialidad y profesionalismo. Lo que permanece invariable, según los analistas, es que los buenos deseos —en su justa medida— siempre serán bien recibidos.
Redacción Dialektosdigital
