‘El Extranjero’ de Albert Camus (1942) permanece como una de las obras literarias más provocadoras del siglo XX. La figura de Meursault, ese antihéroe que confronta la vida con una indiferencia radical, sigue siendo un espejo incómodo para nuestra época.
El análisis profesional revela cómo este personaje encarna la filosofía del absurdo: un hombre que vive en un mundo carente de significado intrínseco, donde las convenciones sociales son meras construcciones huecas. La escena paradigmática ocurre cuando Meursault, ante el tribunal que lo juzga por un crimen aparentemente sin motivo, declara su ateísmo sin ambages.
Esta confrontación entre la autenticidad radical y las hipocresías sociales mantiene una vigencia alarmante. Expertos señalan que la obra anticipó fenómenos contemporáneos como la alienación urbana y la crisis de valores en sociedades hipertecnologizadas.
La narrativa camusiana, lejos de ser una simple ficción, plantea preguntas incómodas sobre nuestra capacidad de empatía y la autenticidad de nuestros compromisos sociales. En una era de conexión digital constante pero contacto humano superficial, el fantasma de Meursault parece habitar entre nosotros más que nunca.
Redacción Dialektosdigital
