El turismo deportivo emerge como una de las industrias con mayor crecimiento global, un sector donde la República Dominicana posee ventajas competitivas pero no logra posicionarse.
Con apenas un 2% de visitantes motivados por actividades deportivas -frente al 10% mundial-, el país enfrenta un desafío de estrategia más que de oportunidades, según Yerik Pérez, presidente de la Asociación Dominicana de Turismo Deportivo.
La clave, explica el experto, reside en medir el impacto económico real de eventos masivos como Ocean Man, que en 2023 atrajo a 1,250 atletas (82% extranjeros) generando más de 3,000 turistas en Bayahíbe. Pérez enfatiza que solo con datos concretos se puede atraer inversión y replicar modelos exitosos como los torneos infantiles de béisbol o el PGA Tour en la región Este.
El béisbol representa la paradoja más evidente: aunque el país aporta 155 jugadores a las Grandes Ligas y alberga academias de todas las franquicias MLB, no ha desarrollado una oferta turística estructurada alrededor de este deporte. Según Pérez, el Spring Training dominicano podría atraer el mismo interés que en EE. UU.
entre aficionados asiáticos, especialmente si se aprovecha el legado de íconos como Ortiz o Martínez. El reto actual radica en estandarizar experiencias integrales que combinen competencia, cultura local y gastronomía, replicando el modelo en otras regiones del país.
Redacción Dialektosdigital
