El sistema de pensiones en República Dominicana enfrenta una encrucijada histórica. Según datos oficiales, el gasto en este rubro ha experimentado un crecimiento sin precedentes del 130% desde 2020, proyectándose que consumirá el 5. 53% del presupuesto nacional para 2026.
Este fenómeno ha dividido las opiniones entre quienes lo consideran una política social necesaria y aquellos que advierten sobre riesgos fiscales. Por un lado, las pensiones solidarias han servido de red de protección para miles de adultos mayores excluidos del sistema contributivo tradicional.
Sin embargo, técnicos del Ministerio de Hacienda alertan sobre los posibles efectos colaterales: mayor endeudamiento público y presión sobre las finanzas estatales.
Expertos consultados coinciden en que la solución pasa por establecer criterios técnicos rigurosos para el otorgamiento de pensiones no contributivas, garantizando que beneficien únicamente a quienes cumplen requisitos de vulnerabilidad demostrable.
El desafío para la administración Abinader será conciliar el imperativo social con la prudencia económica, evitando que este programa se convierta en una carga insostenible para las futuras generaciones.
Redacción Dialektosdigital
