El año 2025 quedará registrado en los anales de la climatología como un periodo de eventos extremos sin precedentes. Según datos consolidados, más de 20,000 personas perdieron la vida en desastres naturales que incluyeron desde megaterremotos hasta prolongadas olas de calor.
La tragedia más letal ocurrió en Europa, donde las temperaturas extremas causaron 16,500 decesos, siendo la península ibérica la más afectada con 3,832 víctimas. En el ámbito sísmico, el terremoto de 8. 8 grados en Kamchatka (Rusia) se convirtió en el sexto más potente de la historia, generando alertas de tsunami en tres continentes. No obstante, el sismo de 7.
7 grados en Birmania resultó más devastador en términos humanos, dejando 2,200 muertos y 200,000 desplazados permanentes. El sudeste asiático enfrentó su propio calvario con lluvias torrenciales que afectaron a Indonesia, Sri Lanka y Tailandia, sumando cerca de 2,000 fallecidos.
Expertos de la ONU advierten que el cambio climático ha intensificado la frecuencia e impacto de estos fenómenos, particularmente en regiones con infraestructura vulnerable. El balance incluye además cinco tormentas categoría 5, destacando el huracán Melissa en el Caribe con 100 víctimas. Estos eventos plantean urgentes interrogantes sobre la preparación global ante la nueva normalidad climática.
Redacción Dialektosdigital
